La Villa

Arenys de Mar es uno de los municipios principales de la comarca del Maresme. Con una superficie de 6,5 kilómetros cuadrados, a 1 de enero de 2012, el padrón municipal había censados ​​15.030 habitantes. La proximidad de la metrópolis barcelonesa y los flujos demográficos de los últimos años no han afectado el carácter que le ha dado ser un pueblo pequeño que ha ido creciendo equilibradamente. Arenys de Mar tiene una gran actividad social y los areñenses se sienten muy orgullosos de su villa.

El núcleo urbano de Arenys de Mar está situado a 40 km de Barcelona. Hay muy buena comunicación, sea por la carretera N-II o la autopista C-32. El tren de cercanías (línea C-1) cubre el trayecto hasta la plaza de Cataluña en 50 minutos. La carretera C-61 mantiene las comunicaciones hacia el interior, a través de Collsacreu, con la autopista AP-7 (salida de Sant Celoni). El macizo del Montseny queda muy cerca y el Parque Natural del Corredor – Montnegre está justo a unos cuantos kilómetros. Girona está a 60 km y Montserrat a una hora larga de viaje. El aeropuerto de Barcelona está a 56 km y el de Gerona-Costa Brava a 40 km.

El puerto de Arenys es uno de los más importantes de la costa catalana. Es el ejemplo más evidente de la larga historia y tradición marinera de la villa. El puerto concentra casi toda la flota pesquera de la comarca. La subasta del pescado que tiene lugar cada tarde cuando vuelven las barcas es un espectáculo pintoresco que atrae a muchos visitantes. El pescado que sale de la lonja de Arenys es valorado en toda Cataluña, sobre todo las gambas. Los restauradores locales celebran, durante el otoño, un certamen gastronómico, el Calamarenys, que tiene como principal protagonista el calamar de Arenys.

Todo el litoral areñense está bordeado por extensas playas que quedan enmarcadas por las colinas que llegan hasta el mar, un anuncio de la vecina Costa Brava. El puerto tiene un gran espacio dedicado a las embarcaciones deportivas, con modernas instalaciones para alojar los barcos de paso. Durante el verano muchos veleros se detienen en sus singladuras mediterráneas. Los astilleros, que en el pasado construyeron gran parte de la flota comercial catalana que hizo las Américas, continúan siendo una importante industria local.

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